Sombras y destellos en el agujero negro de la coyuntura venezolana
Armiche Padrón,Partido Comunista de Venezuela (PCV),22-1-26.
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| 2026 |
El nefasto bombardeo sobre Caracas derivó en una especie de armisticio en el cual se suspendieron (momentáneamente) las hostilidades militares y se afianzó el tutelaje político y económico sobre el país, manteniendo, y “por ahora”, y en esencia, el régimen político venezolano. ¿Incongruencias?, ¿contradicciones? Si entendemos que el régimen político es la expresión del Estado, basta con reconocer los intereses de clases que se representan en ambos antes y después del 3 de enero; basta, además, con entender cómo la deriva autoritaria viene sirviendo a dichos intereses, para así comprender como a partir de una acción de naturaleza autoritaria (militar) se coincide con las formas que mantiene un régimen de clara deriva autoritaria, ahora bajo claro tutelaje imperialista, destinado a acelerar el proceso económico inaugurado bajo el mandato de Nicolás.
Y es que el órgano estatal venezolano, producto de las sanciones imperialistas, la corrupción generalizada y la incapacidad de la pequeña burguesía, otrora radicalizada, y hoy en la cima del poder político, no servía ya a ninguno de los intereses en pugna inter capitalistas y encima, derrapaba sin frenos hacia una implosión sociopolítica.
La sobreestimación de las capacidades nacionales (políticas, económicas y militares) advertidas desde el Psuv se basaron en sus alianzas externas (no correspondidas ni económica ni estratégicamente, pues requerían un mínimo de desarrollo autónomo de la sociedad venezolana), en una alianza cívico-militar-policial que descansa en el oportunismo, en la corrupción y en la degradación material de la vida de su base social. Por último, el Psuv sobrestimó la identidad histórica nacional (el bolivarianismo histórico y el ideario sobre el Ejército Libertador) y las “victorias” políticas del chavismo. Estas capacidades se transformaron en ilusiones desde el momento en que cayó la primera bomba en territorio venezolano, gracias a la corrupción, el relajamiento y la soberbia de la dirección político-militar pequeñoburguesa reinante.
En este contexto, mientras algunos construyen la atmósfera para construir y justificar un repliegue necesario, otros plantean el abandono de los principios de la Revolución Bolivariana. Y en este caso, lo que vemos hora a hora, día a día, acción tras acción, es una asociación entre ambos: con el único objetivo, histórico en los llamados “hijos de Chávez” de mantenerse el poder a como de lugar y con quien sea.
El llamado a la “unidad nacional” lanzado por el PSUV, vistas las acciones desarrolladas, y las omitidas, se traza con base en una mera actualización del Pacto de Élites en un nuevo contexto donde los cañones imperialistas, recuerdan las nuevas normas y pautas de comportamiento a seguir en el ejercicio político venezolano. La soberbia pequeñoburguesa y sus intereses materiales, le impiden entender la necesidad objetiva de una nueva correlación de fuerzas que se gesta y que, exige una nueva alianza de clases, el reconocimiento a actores político hoy perseguidos y judicializados de manera reaccionaria, que en su reaglutinamiento, generen condiciones para una contraofensiva realmente antimperialista (por tanto, anticapitalistas), democrática y popular, capaz de retomar los avances alcanzados por la sociedad venezolana en general y de sus trabajadores en particular.
Por muy poco que el imperialismo, en esta nueva coyuntura, permita beneficiarse a la sociedad venezolana de la riqueza petrolera, dicho beneficio caerá sobre un aparato productivo que cayó entre un 73 y un 80% del PIB entre el 2013 y el 2021 con lo cual dará una apariencia de recuperación económica. De ahí es importante rescatar que de todas maneras y ante el estado precario de nuestro aparato económico, viene una recomposición de la clase obrera venezolana y de las masas trabajadoras venezolanas. Por ello, el único horizonte optimista ante esta deriva colonialista pasa por la organización, la educación, la disciplina de los trabajadores, inicialmente en una recuperación de su salario, para enfrentar las contradicciones, fenómenos y situaciones que atentarán contra ellos una vez que el “American way of life” que están vendiendo, se desvanezca al calor del paso prusiano de la realidad burguesa.







