Armiche Padrón,
Secretario de Formación ideológica del
Comité Central del PCV-Dignidad,
26-03-2025.
![]() |
Prof. Archime Padrón |
Si el siglo XX se caracterizó por
la lucha entre burgueses —llamados liberales, fascistas o socialdemócratas— y
los trabajadores, el siglo XXI parece destinado a continuar en medio de las
confusiones más absurdas, promovidas por el posmodernismo: el último intento de
la burguesía monopólica por imponer una concepción del mundo capaz de enfrentar
al marxismo.
Vivimos en tiempo donde cualquiera puede ser acusado de fascista, comunista, populista o idiota sin que en ello medie una argumentación sólida, pero bajo el amparo de una "libertad del discurso" aunque el mismo carezca de una base lógica al menos. Tiempos en que el proteccionismo anida en la Casa Blanca torpedeado al libre mercado que tanto se exhibía como el Dios de los nuevos tiempos.
Ejemplo de estos momentos, de aparente confusión, se dan cuando USA y Rusia deciden sentarse a "finiquitar" el caso Ucrania y todos los discursos apuntan a un lado u otro de manera indistinta: unos apoyando a Ucrania, otros apoyando a Rusia; unos hablando de "soberanía" y otros hablando del "reparto imperialista del mundo", pero todos olvidando a los trabajadores de la ciudad y el campo, carne de cañón en cualquier guerra legítima o no; olvidando a quienes promueven esas guerras bajo los intereses de la codicia y la reproducción ampliada del capital. Se pierde la conciencia de clase y se compra la identidad nacional.
Y es que estos tiempos de confusión, donde antiguos adversarios coinciden en acusar de manera idéntica, poseen en la crisis ideológica del movimiento obrero una causa fundamental a entender. Crisis en la cual la socialdemocracia (sea la tradicional o la contemporánea etiquetada como “woke” o decolonial) ha cumplido a cabalidad su trabajo en función de responder a las necesidades de la burguesía, y que hoy se encuentra “nerviosa” ante el avance de las fuerzas reaccionarias de la ultraderecha. Crisis en la cual muchas direcciones de partidos comunistas y obreros prefieren echar mano de la geopolítica antes que del materialismo histórico para definir posiciones, o apelan a conceptos abstraídos de la realidad y sofismas para el mismo trance de definición, que la mayor de las veces, solo cumple con el papel de profundizar la crisis.
Hablar del conflicto Ucrania-Rusia pasa por entender el devenir histórico de las sociedades ucraniana y rusa; pasa por tener claridad de lo que significó, de manera particular, sus desarrollos una vez que triunfa la revolución contrarrevolucionaria en la URSS; pasa por entender la naturaleza de las clases dominantes que asumen las direcciones en esas sociedades. Pasa por no sacar del análisis el papel, los intereses, la naturaleza de los pueblos trabajadores en uno y otro lado de las fronteras.
Los hechos muestran que los objetivos económicos y políticos de EE.UU. —ejecutados mediante la OTAN y Europa— no se cumplieron como esperaban. Tras tres años de sostener a Ucrania, Europa emerge debilitada, con una dependencia que la obliga a aceptar que su futuro inmediato se decide en Washington. En este contexto, asoma una posible paz tras años de postureo mediático y político. Sin embargo, esos discursos ignoran a los trabajadores ucranianos y rusos. La retórica estadounidense, que formalmente aboga por la paz, oculta su verdadero fin: empujar a Europa hacia una guerra directa con Rusia que justifique su posterior reconstrucción —y así reafirmar su dominio imperialista.
En este contexto, el proletariado
no es sujeto activo, consciente. No se plantea objetivos políticos ni
reivindicativos que lo movilicen. Vive un momento en que, de nuevo, es propensa
a deslizarse a la derecha ante la ausencia de una vanguardia que la comprenda;
de ahí el crecimiento de la extrema derecha.
La paz es necesaria para el proletariado. Es necesaria para su organización y toma de conciencia. La paz es necesaria para el proletariado y es necesario que los comunistas dejemos de caer en el ilusionismo pequeñoburgués que se deriva de la geopolítica. No le importa al proletariado, en estos momentos de debilidad, las condiciones que se impongan en esta paz; la lucha que sea capaz de desarrollar en un futuro le dará las condiciones para plantar una paz en sus condiciones, bajo sus argumentos y en razón de sus intereses.
Hay que exigir la paz de
inmediato, como condición necesaria para que el proletariado desarrolle su
lucha revolucionaria.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario