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sábado, 18 de septiembre de 2021

LA CAÍDA DEL "IMPERIO" EN LA VERSIÓN PEQUEÑOBURGUESA ACTUAL

Armiche Padrón
18 de septiembre de 2021. 

Dip. (PCV) Armiche 
Padrón, Sec. Político 
Regional - Sucre. 
Los recientes sucesos en Afganistán y en la mesa de negociación entre el madurismo y la "oposición" en México vienen a culminar la excitación de los progresistas del siglo XXI que se la pasan lanzando flores al fin del "imperio". Pretenden ver en la salida de las tropas yanquis de Kabul el recuerdo de la salida en do mayor realizada en Vietnam hace unos 50 años, y pretenden que las conversas en México son un paso concreto sentando a la administración gringa para que acepte condiciones y reconocer fracasos.

Quienes suspiran ahora tal como lo hicieron cuando ganó el afrodescendiente Obama y advertían un cambio de era por su llegada a la Casa Blanca, pronto volverán a arrugar el corazón, pues, como decía Marx, no es la conciencia la que determina el ser, sino al contrario; algo así como "deseo no empreña".

Se olvidan estos ilusos optimistas, desde su idealismo, de la cantidad de derrotas que el imperialismo sufre en su decorrer histórico y que, si bien lo debilitaron, obligándole a variar y revisar sus estrategias, lo cierto es que siguió en su proceso ofensivo. Vietnam, Corea, la crisis de los misiles en Cuba y la crisis de los rehenes en Teherán son algunos lunares de USA en su política exterior belicista, pero cada uno de ellos debe ser analizado en su contexto y en el marco de los objetivos estratégicos planteados por los norteamericanos.

El caso de Afganistán, si bien lo formal, lo noticioso, es la salida de tropas después de más de 7 años enfrentando al movimiento Talibán por ellos construido, lo real concreto y poco visibilizado en el discurso comunicacional es la permanencia activa y allí de 11 bases militares (con la vista puesta en China) que el movimiento Talibán aceptó en el marco de las conversaciones iniciadas en el 2005, así como la permanencia de los cultivos de opio, tan importantes para la no tan "sumergida" economía de USA. Estos dos elementos, por sí solos, ponen en estado relativo el carácter de la “derrota” yanqui en Asia Central. En tanto sus objetivos reales no son "democracia" ni "derechos humanos", como gusta titular a la gran prensa caza bobos, la evaluación debe realizarse en otro sentido. Y es que por aquellos temas su principal socio, Arabia Saudita, debía estar invadida hace muchísimo por el Tío Sam.

Se trata de que la política exterior de USA responde, ante todo, a objetivos económicos sostenidos en la doctrina de la confrontación que, desde la Segunda Guerra Mundial, se mantiene bien sembrada en la Casa Blanca. Atendiendo a ello, esos objetivos de USA en Afganistán parecen cubiertos.

En el caso de las conversaciones en México, el madurismo vende un triunfo antimperialista cuando plantea que "sentó" a la administración Biden (a través de sus lacayos) logrando reconocimientos políticos y soberanistas. Pero si a ello le sumamos, al menos, la ley de "todo a escondidas" (mal llamada Ley Antibloqueo) o la de las maquilas “bolivarianas” (ZEE), que son el producto de negociaciones anteriores, no es difícil entender que quienes asisten obligados a México son Maduro y la ineficiente oposición de derecha, pues van a reportar avances ante la administración Biden, quien ha logrado sus objetivos de forma parcial: frenar el avance sino-ruso en Venezuela, además del iraní y turco en tierras de los hijos de Páez (no el de los llanos... sino el de New York).

El carácter oportunista y capitulador del madurismo pone la guinda del postre en el recién finalizado proceso electoral interno, posicionando al sector más entreguista y recalcitrante en funciones y puestos que le demuestren al "imperio" la voluntad real de estos paecistas por entregar las conquistas alcanzadas por nuestro pueblo.

El antimperialismo madurista dura hasta que las conversaciones le muestran su verdadero perfil genético. Seguir pensando en la existencia de imperios y no comprender el carácter científico de la categoría imperialismo, conduce a estos ilusos optimistas del idealismo a pensar que van triunfando... mientras la realidad los ahorca en su mismo discurso: retórico, vacío y falso. Triste historia de algunos sectores populares que, en cierto momento, disfrutan de condiciones económicas a las que no estaban acostumbrados y que, por mantenerlas (se las merecen después de tantos años de sacrificios y lucha, según ellos) no tienen reparos en traicionar al movimiento popular o a la clase obrera de la cual provienen.

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