Tribuna Popular, N.º 3.016,
Mayo de 2010, pág. 7.
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Pedro Eusse. |
EL MOVIMIENTO CLASISTA DEMANDA UN SALARIO PARA VIVIR CON DIGNIDAD.
TP/NA.- En entrevista con Tribuna Popular, el coordinador del Frente Nacional de Lucha de la Clase Trabajadora (FNLCT) y secretario general de la Central Unitaria de Trabajadores de Venezuela (CUTV), Pedro Eusse, analiza las implicaciones de la pandemia global para la clase obrera, así como las luchas y demandas del movimiento clasista venezolano en este Primero de Mayo.
¿Cuál es la situación de la clase obrera en medio de la pandemia de Covid-19?
Este Primero de Mayo, con la humanidad azotada por la Covid-19, la clase trabajadora está en una grave situación, y el futuro inmediato no es nada halagador. Se dice que el nuevo Coronavirus es «democrático» porque afecta a todos por igual, pero la verdad es otra: los más afectados, tanto por contagios como por las consecuencias socioeconómicas, son los más vulnerables, los que viven de un salario o de lo que ganan al día, los que no tienen acceso a servicios de salud y no gozan de protección social, los que carecen de vivienda y servicios públicos básicos, los que no pueden permanecer en cuarentena sin padecer hambre y otras calamidades.
La situación de la clase obrera tiende a complicarse a medida que la profunda crisis capitalista se agrava, mientras la burguesía pretende resolverla en favor de los monopolios. El orden que pretenden imponer está sustentado en la superexplotación: máxima concentración del capital, eliminación de puestos de trabajo, exterminio masivo de las personas que consideran «sobrantes», liquidación de derechos sociales, desregulación y flexibilización de las relaciones de trabajo.
La clase obrera no tiene otra alternativa que luchar unida y organizada, acumular fuerzas para actuar con conciencia propia y nunca subordinada. Su vanguardia política y sindical debe ponerse al frente de un amplio movimiento mundial contra el imperialismo, comprendiendo que para derrotarlo hay que derrocar al capital mediante el triunfo revolucionario de los explotados y oprimidos, sin rendición ni conciliación de clases. En lo inmediato, una idea movilizadora y unificadora es que los capitalistas y sus gobiernos paguen la crisis que han creado, no los trabajadores.
¿Cómo valoran la CUTV y el FNLCT la situación de la clase obrera venezolana ante el Coronavirus y las medidas tomadas por el Ejecutivo?
En general, consideramos pertinentes las medidas extraordinarias que adoptó el Ejecutivo.
Particularmente, hay que valorar altamente el papel que cumplen los trabajadores de la salud en esta batalla donde arriesgan su vida en precarias condiciones por los bajos salarios, las dificultades logísticas e incluso por la insuficiente dotación de implementos de bioseguridad.
Por otra parte, con relación a las medidas económicas, sociales y laborales adoptadas antes y durante el estado de alarma, tenemos severos cuestionamientos: consideramos que son insuficientes, superficiales y timoratas frente a los desmanes de los capitalistas, de las mafias y de la burocracia corrupta.
Venezuela atraviesa una crisis estructural con agravantes coyunturales a los que se suman las agresiones económicas de EEUU y sus satélites y ahora la Covid-19. Las víctimas son las masas populares, pero el Gobierno insiste en ser complaciente con los burgueses, particularmente con sectores especuladores. El Gobierno no actúa sobre las causas de la crisis, ni mucho menos apunta a cambiar revolucionariamente la realidad del pueblo que padece una hiperinflación prolongada, la pulverización del salario y las pensiones, el deterioro profundo de la calidad de vida y la extrema precarización del empleo. Al contrario, muchas de las decisiones responden a la concepción burguesa de descargar la crisis sobre los hombros de los desposeídos.
En materia laboral es clara la política dirigida a desvalorizar la fuerza de trabajo. Por ejemplo, la reconversión monetaria de 2018 significó la evaporación de las prestaciones sociales y ahorros de los trabajadores, sin compensación alguna. Otra muestra es el famoso memorando-circular 2792, dictado por el ministro del Trabajo Piñate y usado por los patronos para destrozar beneficios alcanzados a través de negociaciones colectivas. Además, el Ministerio ha validado acuerdos entre patronos y direcciones sindicales traidoras para desmejorar contratos colectivos y autorizar suspensiones masivas.
Con el reciente aumento salarial y del bono de alimentación, la suma de ambos montos no alcanza 5 dólares al mes (la mitad sin incidencia salarial); es verdaderamente ridículo frente a los astronómicos «precios acordados» con los empresarios.
Para completar, el Gobierno promueve el sindicalismo reformista, es decir la cúpula de la Central Bolivariana Socialista de Trabajadoras y Trabajadores (CBST), y utiliza descaradamente las instituciones para imponer su hegemonía, desconociendo la existencia de corrientes clasistas.
La fórmula de la colaboración de clases es: Ministerio del Trabajo complaciente con la patronal, más burócratas sindicales convalidando políticas que sirven al capital, más los denominados Consejos Productivos de Trabajadores (CPT) dirigidos a maximizar ganancias (salvo honrosas excepciones). Por otro lado, los oportunistas de la derecha sindical tratan de pescar en río revuelto. Es necesario que las fuerzas clasistas les cerremos el paso.
¿Cuáles son las demandas del movimiento clasista para este Primero de Mayo?
Una política salarial que recupere y fortalezca la capacidad adquisitiva de salarios y pensiones. Exigimos un salario mínimo que tenga como referencia 5 petros (equivalente a 300 dólares a la tasa actual), en tanto no exista un índice oficial de la canasta básica.
Un nuevo y revolucionario modelo de gestión de la salud, que coloque bajo control de los Consejos de Dirección Colectiva a todas las Áreas de Salud Integral Comunitarias (ASIC) y al sector en general.
La nacionalización de toda la industria farmacéutica para que no responda al lucro sino a las necesidades del pueblo.
Respeto a la inamovilidad laboral, lo que implica el reenganche para los despedidos ilegal e injustificadamente, y la anulación de las suspensiones masivas por ser despidos simulados (casos de Coca-Cola, Inlaca, Mondelez, Envases Venezolanos, Firestone, entre otros). Además, prisión para los patronos que desacaten órdenes de reenganche, y garantías de ejecución de los reenganches para trabajadores despedidos írritamente, restableciendo la posibilidad de interponer amparos constitucionales.
Dotación de implementos de bioseguridad para reducir riesgos de contagio entre trabajadores que asisten a sus puestos de trabajo.
Declarar prioritarios los servicios que prestan las inspectorías del trabajo, las procuradurías y el Instituto Nacional de Prevención, Salud y Seguridad Laborales (Inpsasel), para atender de forma expedita las denuncias que hagan trabajadores, delegados de prevención y organizaciones sindicales.
Dejar sin efecto los nefastos Lineamientos para las Convenciones Colectivas, es decir el Memorando-Circular 2.792, y revertir sus efectos negativos.
Transformar el Ministerio del Trabajo, incluyendo la destitución del ministro Piñate y demás funcionarios patronales. Que se establezca la contraloría obrera de carácter vinculante sobre todas las actuaciones del Ministerio, principalmente de las inspectorías.
Que se reactiven las empresas paralizadas por boicot patronal, colocándolas bajo control obrero en aplicación del artículo 149 de la Ley Orgánica del Trabajo, las Trabajadoras y los Trabajadores (Lottt).
Férreo control integral sobre costos, precios y ganancias, particularmente de alimentos, medicinas y artículos de higiene, con participación dirigente de los trabajadores y del pueblo organizado.
Plan de recuperación y desarrollo de la producción nacional, bajo control obrero, campesino, comunero y popular.
¡SÍ HAY PROPUESTAS PARA SUPERAR AL CAPITALISMO CON POSICIONES Y ACCIONES REVOLUCIONARIAS BAJO LA DIRECCIÓN DE LA CLASE TRABAJADORA!
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