Earle Herrera,
CO, 23-3-20, pág. 9.
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| Earle Herrera |
Los malos tiempos no mellan
el humor venezolano.
El cancionero popular es pródigo.
Lila anda gritando que no se “agarren
de las manos”, más
por retrodespecho que por profilaxis
anticoronaviral. A la semana
de cuarentena, un exhausto tipo
sollozó a su insaciable mujer:
“suave que me estás matando…
que estás acabando…”. Los que acaten el bolero
“Bésame mucho como si fuera
esta noche la última vez”, pueden
de verdaíta hallar su “última vez”. No estaba tan loca la María Antonia
de Gualberto cuando se lavaba
con agua oxigenada. Sensata
la mujer que le dice al pretendiente:
“Soy lo prohibido”. Tiene razón
la que le gime al incontrolable galán:
“Me hacen daño tus manos, me hacen
daño tus labios”. Aciertan los que
“dicen que la distancia es el olvido”
porque, en estos tiempos, es también
la salvación. La OMS recomienda seguir el preventivo ejemplo de la novia
de Toño cuando le insiste: “¡Saca la
mano, Antonio!".

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